Estos bombones helados son mi opción favorita cuando quiero algo dulce, fresco y fácil de preparar en verano. Solo necesitas tres ingredientes y el resultado es espectacular: una capa crujiente de chocolate por fuera y un relleno afrutado y suave por dentro, sin azúcares añadidos.
Las frambuesas, además de aportar un sabor ácido y refrescante, son ricas en antioxidantes y vitamina C. Las semillas de chía ayudan a espesar la mezcla y aportan fibra y ácidos grasos omega 3. Y el chocolate negro, si eliges uno de calidad (mínimo 70 % de cacao), también suma antioxidantes y ese toque intenso que lo hace irresistible.
Una receta sencilla, saludable y perfecta para tener siempre lista en el congelador. ¡Tienes que probarlos!
– 125 g de frambuesas frescas
– 1 cucharadita de semillas de chía
– Chocolate negro (mínimo 70 % cacao)
1. Aplasta las frambuesas con un tenedor hasta formar una especie de puré con trocitos.
2. Añade una cucharadita de semillas de chía y mezcla bien.
4. Reparte la mezcla en una cubitera de hielo o en moldes pequeños.
5. Mete en el congelador durante 2-3 horas, hasta que estén bien firmes.
6. Sácalos de los moldes y báñalos en chocolate negro derretido.
7. Vuelve a meterlos en el congelador unos 10 minutos para que el chocolate se endurezca.
Y listo: unos bombones helados, crujientes por fuera y suaves por dentro, que además de estar buenísimos, son muy fáciles de hacer. ¡Perfectos para tener siempre a mano en verano!
Antes de comerlos sácalos 10 minutos antes del congelador.