Un plato muy fácil con sabor asiático, perfecto para una cena ligera.
El brócoli queda tierno, los langostinos jugosos, y el toque de jengibre, soja y sésamo lo transforma todo en una combinación deliciosa.
Va genial tal cual, o acompañado de arroz.
1 brócoli pequeño
200 g de langostinos pelados
2 dientes de ajo
1 trozo pequeño de jengibre fresco (rallado, al gusto)
2 cucharadas de salsa de soja
1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
1 pizca de sal
1 cucharadita de semillas de sésamo tostado
Prepara el brócoli: lava y corta los arbolitos. Cuécelo al vapor unos 8–10 minutos, hasta que quede tierno pero no blando.
Dora los ajos: en una sartén amplia, calienta el aceite y saltea los ajos cortados en láminas hasta que empiecen a dorarse.
Saltea los langostinos: añade los langostinos a la sartén con los ajos y cocínalos hasta que estén rosados (unos 2–3 minutos por lado).
Incorpora el brócoli: añade el brócoli ya cocido a la sartén, junto con el jengibre rallado (usa poca cantidad si no estás acostumbrada) y la salsa de soja. Mezcla bien y saltea todo junto 2–3 minutos más.
Termina con sésamo: apaga el fuego, espolvorea con las semillas de sésamo y sirve caliente.