Esponjosos, dulces sin azúcar añadido y con ese toque final de chocolate que los convierte en un snack perfecto. Se preparan fácil y ¡vuelan!
200 g de calabaza asada
2 huevos
100 ml de leche (puedes añadir más solo si hace falta para ajustar textura)
40 g de almendra molida (2 cucharadas)
60 g de harina de avena (3 cucharadas aprox.)
1 sobre de levadura en polvo
1 cucharadita de canela
Para el baño de chocolate:
40–50 g de chocolate 85%
1 cucharadita de aceite de coco
Asa la calabaza en gajos con piel a 200 °C durante 40–60 minutos, hasta que esté muy tierna. Saca la pulpa y pesa los 200 g.
Tritura la calabaza con los huevos, la leche y los dátiles remojados hasta tener una mezcla suave.
Añade la almendra molida, harina de avena, canela y levadura. Mezcla con espátula o varillas manuales. Si queda muy espesa, añade un chorrito de leche.
Reparte la mezcla en un molde de donuts (silicona ideal) y hornea a 180 °C durante 15–18 minutos, hasta que estén firmes y doraditos.
Mientras enfrían, prepara el baño de chocolate:
Derrite el chocolate 85% junto con el aceite de coco al microondas o al baño maría, removiendo bien.
Baña los donuts fríos en el chocolate o viértelo por encima con una cuchara. Puedes dejar que se endurezca o comerlos así, con el chocolate aún tibio.
Cuando ases calabaza, haz más cantidad de una vez y guarda en porciones en el congelador.
Así la tendrás lista para usar en tortitas, bizcochos, salsas o lo que se te ocurra… ¡sin tener que encender el horno cada vez!