Encontrar un buen fiambre en el supermercado no siempre es fácil. Lo ideal es que tenga un alto porcentaje de carne y pocos ingredientes, pero muchos productos incluyen almidones, azúcares añadidos, féculas y otros aditivos para mejorar la textura, la jugosidad y la conservación.
Por eso, esta versión casera es una alternativa sencilla para tener una opción más natural y controlar exactamente lo que estás consumiendo.
No lleva aditivos como almidones, féculas, azúcares añadidos o potenciadores de textura que sí suelen encontrarse en los fiambres comerciales.
Eso sí, al ser pechuga de pollo natural, no queda tan jugosa, por lo que es buena idea combinarlo con alimentos que aporten jugosidad, como aguacate, tomate, huevo o alguna salsa casera.