Cuando llega el buen tiempo, apetecen recetas frescas, sencillas y que además nos nutran de verdad. Este helado de cerezas y albaricoque es una opción perfecta: natural, sin azúcares añadidos y con todo el sabor de la fruta de temporada.
Lo mejor es que no necesitas heladera ni ingredientes complicados. Solo fruta congelada, un toque cremoso de yogur y, si te apetece, el contraste crujiente de frutos secos. En pocos minutos tienes un helado casero, saludable y con una textura increíble que recuerda a los mejores smoothies o helados artesanales.
Ideal para una merienda refrescante o como postre ligero, este helado demuestra que comer rico y saludable puede ser así de fácil.
Si te sobra y lo guardas en el congelador o en moldes, sácalo del congelador 10-15 minutos antes de comerlo.