Merluza con salsa de calabaza

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Una forma diferente, suave y sabrosa de comer pescado. Con una salsa de calabaza que le da un toque dulce y cremoso.

Ingredientes

Elaboración

  • 230 g de merluza (fresca o congelada)

  • 250 g de calabaza asada (ver nota abajo)

  • 1 puerro

  • ½ cebolla

  • Caldo de pescado (cantidad según textura deseada)

  • 1 diente de ajo

  • Perejil fresco

  • AOVE

  • Sal y pimienta al gusto

Elaboración

  1. Asa la calabaza: córtala en gajos con piel, colócala en una bandeja con un poco de AOVE y sal, y hornea a 200 °C durante 40–60 minutos, hasta que esté muy tierna. Luego retira la pulpa y pesa los 250 g que necesitas.

  2. En una sartén, rehoga el puerro y la cebolla troceados con un poco de aceite y sal, hasta que estén blanditos.

  3. Añade la calabaza asada y un poco de caldo de pescado. Cocina todo junto un par de minutos y luego tritura hasta obtener una crema suave y ligera. Ajusta de sal y pimienta al gusto.

    🔁 Si prefieres no asar la calabaza, también puedes añadirla cruda en dados junto al puerro y la cebolla, cubrir con caldo y cocer todo hasta que esté tierna. Después trituras igual.

  4. En otra sartén, cocina la merluza con un chorrito de AOVE a fuego medio-bajo. Salpimenta y tapa para que se haga bien por dentro y quede jugosa.

  5. Prepara un majado de ajo y perejil en un mortero con un poco de aceite.

  6. Sirve la merluza sobre la salsa de calabaza caliente y termina con el majado por encima.

Una forma distinta de comer pescado, con sabor suave, textura cremosa y sin necesidad de harinas ni natas.

Receta para 2 personas

Consejo

  1. Puedes usar calabaza asada congelada.
    Solo tienes que sacarla la noche anterior y dejarla en la nevera para que esté lista al día siguiente. Así ahorras tiempo y aprovechas lo que ya tienes hecho.

  2. No sobrecocines la merluza.
    Es un pescado delicado. Cocínala a fuego medio-bajo y tápala para que quede jugosa. Solo unos minutos por cada lado si es fresca.

  3. El majado de ajo y perejil se añade al final.
    Así mantiene su sabor fresco y potencia el plato sin que se pierda en la cocción.

  4. Ajusta la textura de la salsa a tu gusto.
    Más espesa si la quieres tipo puré, o más ligera añadiendo un poco más de caldo.

  5. También puedes usar esta salsa con otros pescados blancos, como bacalao, rape o incluso con pollo a la plancha.

Sara Ruiz Dietista
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