Si estás intentando reducir el pan en tu día a día pero no quieres renunciar a los bocadillos y sándwiches, esta receta te va a encantar. El calabacín se convierte en una base jugosa, flexible y muy sabrosa que puedes rellenar con lo que más te guste.
Es una opción diferente, fácil de hacer y con un resultado espectacular: se hornea en pocos minutos y queda con una textura que se puede doblar como si fuera pan. Ideal para una comida rápida, ligera y muy rica. ¡En casa siempre repetimos!
– 1 calabacín
– Aceite de oliva
– Sal y pimienta negra
– Queso rallado (yo usé parmesano, pero el que más te guste)
– Relleno al gusto: tomate, jamón serrano, rúcula…
1. Corta el calabacín en rodajas finas.
2. Coloca papel en la bandeja del horno, añade un poco de aceite y extiéndelo.
3. Ve colocando las rodajas de calabacín solapadas, formando un rectángulo.
4. Añade sal, pimienta negra y queso rallado por encima.
5. Hornea a 180ºC durante unos 20 minutos, hasta que se compacte y quede dorado.
6. Saca del horno, deja que se enfría, dale la vuelta y añade el relleno que quieras (yo puse tomate, jamón serrano y rúcula).
Dobla por la mitad y listo: ¡tienes tu sandwich de calabacín delicioso y saludable! 🧡