Una forma original y ligera de comer verduras y proteína sin renunciar al sabor. Esta receta combina lo cremoso de la calabaza y el queso con el toque fresco del calabacín y los langostinos salteados. Fácil, rápida y muy resultona.
Calabacín (cortado en tiras tipo tallarines o espaguetis)
250 g de calabaza asada
200 g de queso ricota
Un puñado de tomates cherry
Langostinos
Sal, pimienta negra y albahaca
AOVE
Asa la calabaza (si no la tienes ya preparada): córtala en gajos con piel, con un poco de aceite y sal, y hornea a 200 °C durante 40–60 minutos. Luego retira la pulpa y pesa los 250 g.
Tritura la calabaza asada con el queso ricota y la sal hasta obtener una salsa cremosa. Si lo ves muy espeso, puedes añadir un chorrito de agua o leche.
En una sartén amplia, saltea los langostinos con un poco de AOVE y sal, vuelta y vuelta hasta que estén hechos.
Añade los tomates cherry cortados por la mitad, remueve y deja que se cocinen un par de minutos con el jugo de los langostinos.
Incorpora los tallarines de calabacín y saltea todo junto 1–2 minutos, lo justo para que se calienten pero queden al dente.
Por último, añade la salsa de calabaza y ricota, mezcla bien con el resto y cocina 1 minuto más para que se integre todo.
Sirve con albahaca y pimienta negra por encima.
Cuando ases calabaza, haz más cantidad de una vez y guarda en porciones en el congelador.
Así la tendrás lista para usar en tortitas, bizcochos, salsas o lo que se te ocurra… ¡sin tener que encender el horno cada vez!